EL CARRO DEL DIABLO PLUS
47 KM
1100
HÉCTOR BENEDICTE
PUNTO DE ENCUENTRO
09:00
RASCAFRIA - RTE. LA PRADERA
En esta ruta con forma de 8 empezaremos subiendo hasta la formación rocosa del Carro del Diablo (os pongo al final del todo la leyenda que hay sobre esta formación) para luego realizar un rápido descenso hacia el Puente de la Angostura y coger altura de nuevo hasta visitar el famoso Tejo de Barondillo.
El grueso de la ruta transcurre por pista entre otras razones por las limitaciones al uso de la bicicleta que rige en la zona mediante el PRUG de la Sierra de Guadarrama aunque siempre tendremos la divertida vuelta por Las Presillas.
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Esta ruta, por sus características, queda reservada a socios. Si quieres venir a probar tu primera ruta con nosotros, prueba con el resto de niveles que te ofrecemos este fin de semana.
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Cuenta la leyenda que en época de Carlos V Juan Guas, como arquitecto de las Damas de las Catedrales viendo que no llegaba a cumplir los plazos de construcción, vendió su alma al diablo y entonces misteriosamente comenzó rápidamente a verse resultados, pasando más carros de lo habitual desde la vertiente madrileña, a la segoviana por el puerto del Reventón, granito proveniente de las canteras de Colmenar Viejo.
En algún punto Juan Guas se arrepintió de vender su alma, y la consecuencia es que el diablo enfadado, al último de los carros que necesitaba Juan para terminar una de las torres, lo petrificó, quedando este grupo granítico para la historia como “El Carro del Diablo”.
El grueso de la ruta transcurre por pista entre otras razones por las limitaciones al uso de la bicicleta que rige en la zona mediante el PRUG de la Sierra de Guadarrama aunque siempre tendremos la divertida vuelta por Las Presillas.
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Esta ruta, por sus características, queda reservada a socios. Si quieres venir a probar tu primera ruta con nosotros, prueba con el resto de niveles que te ofrecemos este fin de semana.
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Cuenta la leyenda que en época de Carlos V Juan Guas, como arquitecto de las Damas de las Catedrales viendo que no llegaba a cumplir los plazos de construcción, vendió su alma al diablo y entonces misteriosamente comenzó rápidamente a verse resultados, pasando más carros de lo habitual desde la vertiente madrileña, a la segoviana por el puerto del Reventón, granito proveniente de las canteras de Colmenar Viejo.
En algún punto Juan Guas se arrepintió de vender su alma, y la consecuencia es que el diablo enfadado, al último de los carros que necesitaba Juan para terminar una de las torres, lo petrificó, quedando este grupo granítico para la historia como “El Carro del Diablo”.
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